El día de hoy 09 de diciembre se celebra en el Perú el día del Sociólogo y Socióloga[1], por lo que es oportuno exponer sobre su evolución formativa desde su aparición, sus principales obstáculos que atraviesa en relación a su participación en el mercado laboral y algunas consideraciones finales sobre su quehacer práctico.
En el Perú, desde que la Sociología hizo su aparición en el siglo XIX, han existido contextos históricos y sociales que han determinado su producción académica. Como asegura Julio Mejía (2005)[2] “… en la segunda mitad del siglo XIX, la Sociologia estuvo influenciada por dos corrientes teóricas: el positivismo en filosofía y el biologicismo en ciencias sociales”, el primero responde a un afán científico de abordar los problemas sociales y el segundo implica un análisis de la realidad social a partir de premisas genéticas y de superioridad racial. Estas dos corrientes se enmarcan en una sociedad semi-colonial y semi-capitalista, donde la diferencia entre lo urbano y lo rural, el criollo y el indio, está bien determinado. Posterior al siglo XIX, la Sociología estuvo determinada por ideas que surgen a partir del encuentro de las dos corrientes antes mencionadas, el contexto en el que se sitúa se caracteriza por una crítica al orden oligárquico[3]. En relación a la segunda mitad del siglo XX, si bien la producción académica no fue tan basta[4], la cátedra en Sociología estuvo fuertemente relacionada con la corriente marxista, como teoría y praxis política, por lo que esa fue su mayor característica.
A partir de lo anterior, se desprende que la Sociología ha sido dinámica en su orientación académica, producto no sólo del contexto sociohistórico, sino también de la influencia ideológica dominante de la época.
Ante el escenario expuesto, cabe plantearse la cuestión acerca del estado actual de la Sociología y su aporte a la sociedad, no para este caso en el ámbito académico, sino para el campo laboral.
Como parte de la dinámica de nuevos procesos sociales, asistimos a la actualidad a fenómenos sociales mucho más complejos, así mismo un mercado laboral más exigente que demanda de los profesionales tareas más específicas. En esa misma línea la Sociología ha de modernizarse, y algunos cambios en su enseñanza así lo demuestran, no obstante, aún hay mucho por avanzar en ese sentido.
Según Portocarrero Gonzalo y Chávez Carmela (2001)[5], algunas de las principales reformas en los planes de estudios de la especialidad de Sociología van enfocadas, por lo general, a la profesionalización de la carrera y a una actualización en los contenidos de los cursos, es decir, a una mayor atención a las demandas del mercado. Ahora, si bien estos cambios suponen hasta cierto punto una modernización de la profesión, debemos prestar atención a la proporción de subempleo que se reportó en los últimos años en las ciencias sociales, ya que esto indica hasta que punto ha tenido resultado las reformas aplicadas en los planes de estudios.
Para efectos de lo anterior, se toma como referencia el estudio realizado por Lavado Pablo, Martinez Joan y Yamada Gustavo (2014)[6], donde se evidencia que, del año 2007 – 2012, si bien ha habido un crecimiento en la demanda de graduados de los siguientes grupos profesionales: Ciencias empresariales y económicas (12,7%), Humanidades y ciencias sociales (9,3%) e Ingeniería y Ciencias Naturales (8,5%)[7], aún el mayor crecimiento en el nivel de subempleo se concentra en Humanidades y Ciencias Sociales, y las Ciencias Económicas y Empresariales, los cuales alcanzan un promedio anual de 12,8% y 11% respectivamente[8].
Con las cifras indicadas se demuestra que las Ciencias Sociales, y en particular la Sociología, requiere iniciar nuevas acciones estratégicas que permitan una mejor inserción al mercado laboral. Algunas investigaciones, como la de Fernández Patricia, Katz Magalí, Markuz Valeria y Rojo Gimena (2016)[9]nos dan luces acerca de uno de los problemas en la profesión, la falta de articulación entre teoría y práctica metodológica, la investigación de corte cualitativa fue realizada en Argentina, en la Universidad de Buenos Aires, y de acuerdo a su realidad uno de los espacios laborales definidos es la investigación, de modo que entre sus prioridades está en que los sociólogos laboren en nuevas instituciones de investigación donde su práctica sea una realidad y de forma constante.
Para el caso peruano, además del campo de la investigación, se tienen espacios laborales con mayor definición, como es el caso de la práctica laboral en áreas de responsabilidad social, sostenibilidad, relaciones comunitarias y gestión social en el sector publico y privado; en consultoras ambientales; entre otros. Por tanto, para responder a esta realidad actual se necesita de nuevos cambios, y un ajuste que no sólo pasa por aplicar estrategias para la inserción laboral, sino además de una mentalidad más abierta y moderna al actual mundo globalizado, que demanda más que teorizar la realidad, soluciones prácticas. ¡Feliz día, Sociólogos y Sociólogas del Perú!.
[1] El día del Sociólogo en el Perú se celebra a propósito de la primera clase académica que fue instaurada como cátedra en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1896.
[2] “El desarrollo de la Sociología en el Perú. Notas introductorias” (2005).
[3] Al respecto se destaca el aporte de Manuel Gonzáles Prada, Victor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui.
[4] Este curioso hecho puede ser explicado por los gobiernos autoritarios de la época que imposibilitaron una mayor producción cientifica. Léase: “Notas sobre la historia de la Sociología Peruana (1896 – 1930)” por Iziga Núñez Roger (2016).
[5] “Enseñanza de Sociología en el Perú. Un estudio de casos”. Consorcio de Investigación Económico y Social – PUCP, Lima, 2002, pag. 21
[6] “¿Una promesa incumplida?. La calidad de educación superior universitaria y el subempleo profesional en el Perú”. (2014).
[7] Esto considera tanto a la demanda de subempleos como a ocupaciones no subempleadas.
[8] Estas proporciones refieren al subempleo estricto, el cual considera la sobre-educación en ocupaciones no profesionales y licenciados mal pagados.
[9] “La trayectoria de los Sociólogos: Una reflexión sobre la inserción profesional y su percepción sobre las habilidades metodológicas” por Fernández Patricia, Katz Magalí, Markuz Valeria y Rojo Gimena (2016).
